grullas

¿O eran avestruces?

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03/05/2004

Balando en do mayor

Anoche soñé que me convertía en una oveja. Pero no era una oveja negra, ni nada de eso, que hubiera sido un consuelo (porque ser oveja negra mola más que ser cabrón), era una oveja a mechas, así, como moderna y tal.

Me gustó sentirme oveja y balar por los prados repletos de tulipanes con tacones de aguja especiales para ovejas. Que una es oveja, pero no se tiene por qué privar de ciertas cosas de las que ninguna oveja, negra, blanca o rosada se priva así por sistema.

Y estuve balando tópicos, muy manidos, muy afinados y cantados de estos que te sabes de memoria, que eran respondidos al unísono, en una bucólica y maravillosa polifonía de ovejas modernas orgullosas de serlo y de saberse tan bien la canción. Aunque claro, no está bien visto eso de decir que a uno le gusta ser oveja, porque uno tiene que arrepentirse de la condición de oveja, indignarse (eso es fundamental), y decir eso de "me avergüenzo de ser oveja". Por eso nadie lo dice, pero en el fondo eso de ser oveja gusta porque las lanas abrigan y los coros quedan muy molones.

El caso es que fue un sueño muy feliz, porque además tenía cuatro patas, lo cual es mucho más cómodo para triscar que conformarse con dos, además se pueden llevar cuatro tacones de aguja y combinarlos entre las patas delanteras y traseras. Me gustó mucho ser oveja, aunque no debería decirlo, claro, debería avergonzarme y eso porque no queda cool.

Así que me voy a hacer un rato la indignada.
03/05/2004 11:05 Enlace permanente. Tema: Triscando Hay 26 comentarios.

04/05/2004

Grandes sentimientos

Siempre he sido persona de grandes sentimientos. Lo siento todo mucho y lo siento y no lo dejo de sentir. Vamos, que a sensibilidad no hay quien me gane. Porque lo siento. Que quede claro que lo siento. ¿Os habéis enterado? Lo repito: lo siento. Que soy muy sensible, leche. (cagonlaputa)

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Esto último es una oración tibetana por los sufrimientos mundiales y los problemas de disfunción eréctil de las arañas rojas de Madagascar.

Y bueno, que ya he demostrado mi sensibilidad extraordinaria. Es que soy de un sufrimiento suprarenalinterdisciplinar. Hecha para sufrir, vamos. Ahora voy a lamentarme un poco y luego me dedicaré a joder a los vecinos (les pienso poner a todo volumen las rancheras de Vicente Fernández en versión bacalao), para que protesten y tener más motivos para sufrir. A sensible y sufridora no hay quién me gane. Si es que hasta para eso hay que valer.
04/05/2004 21:30 Enlace permanente. Tema: Triscando Hay 12 comentarios.

07/05/2004

Conspiraciones

dunces.jpgHace ya un tiempo estuve viendo un debate en el canal franco-alemán ARTE en el que hablaban de la prensa de hoy en día y de la información que aparece en internet.

Me llamó la atención que hablaran de un fenómeno, parecido a la paranoia, que ocurre mucho ahora, y es el temor a una "conspiración mundial del poder y la prensa". Hay mucha gente que no cree lo que lee en la prensa, y sin embargo, cree en ciertas informaciones que lee por internet y que, la mayoría de las veces, no tiene fuente, o al menos, una fuente mínimamente fiable.

Es el miedo a que la prensa manipule, engañe, el miedo al caos, a estar manipulado por "la mano invisible" de la que hablaba Adam Smith. A ser una crédula marioneta de un poder absoluto implacable y perfecto en su perfidia. Tan perfecto que es imposible enterarse de las maldades que cometen si no se chiva el primo del cuñado de uno que luego lo cuenta por internet y que nadie sabe quién coño es y de dónde ha salido... Como si el poder no fuera chapucero y no tuviera rendijas.

Y se inventan y se creen conspiraciones un tanto inverosímiles, cuando, si se mira en la prensa uno se da cuenta de que ese "poder" es de un chapuzas que tira para atrás y sería incapaz del "crimen perfecto". Porque la chapuza impresentable de USA en Irak da mucho que pensar sobre las capacidades reales de conspiración que pueda tener esa maquinaria de poder tan perfecta.

Y la prensa (me refiero a los medios considerados como tales y que responden a un nombre o a una S.A. identificable) es precisamente quien da cuenta de las atrocidades, de los escándalos, de los fallos, que afortunadamente, no son censurados, como lo serían si el poder tuviese tanto poder. Claro que lo hace por interés (principalmente económico), y según qué prensa leas puedes ver una misma información interpretada de distinta forma, o distintas informaciones manipuladas, pero, más o menos, sabes o intuyes quién hay detrás, porque hay un nombre y un C.I.F. Y en función de quién haya detrás puedes saber sus intereses, y si la información que ofrecen te resulta creíble o no, o medio creíble. Y para eso es imprescindible sentido crítico, pero, sobre todo, algo de sentido común. ¿Es pedir mucho?

Y me parece un tema preocupante porque últimamente se está poniendo de moda negar el holocausto nazi. Dicen que nunca existió, que fue un invento, una conspiración del capital judío. Y es que eso de las conspiraciones mola mucho, así como no ser tan tonto de creerte lo que te diga una fuente identificable. Mejor te crees lo que te diga el cuñado de la prima del frutero de abajo por internés, que tiene información confidencial de quinta mano.

Voy a ver si me invento algún bulo para conspirar un rato. Que mola.
07/05/2004 16:26 Enlace permanente. Tema: Triscando Hay 10 comentarios.

12/05/2004

Leo

Creo que la conocí en el tren "Estrella Roja", no antes, porque en la estación estaba demasiado preocupada en no perder la maleta y no mirar demasiado a las niñas prostitutas, visión un tanto dura, desoladora y desconcertante. El primer recuerdo que tengo de ella fue en el vagón de madera, en el compartimento que me tocó compartir con otra señora, una argentina enorme, no sólo en su cuerpo sino también en su simpatía.

Leo me sometió a un interrogatorio de inmediato. Miraba muy fijo, de una forma siniestra y torva. Daban miedo sus grandes ojos oscuros, su pelo corto, tan repeinado, y ese extraño abrigo verde de paño que llevaba en pleno verano y le quedaba grande, ancho de hombros. Me preguntó sobre mi familia, sobre qué hacía yo viajando de Moscú a San Petersburgo y dejó caer su rabia sobre lo que pensaba de mi país. Al final, la otra argentina la echó porque quería dormir.

Y comenzaron los días de guías (correo clandestino entre los guías, otra historia para contar), palacios, malaquita, marfil, ámbar, ostentación, oros, joyas, pinturas impresionistas y cucarachas correteando por el baño del hotel. Y Leo siempre intentando imponerse, protestando, exigiendo, dando órdenes, entrometiéndose en asuntos que no eran de ella. Insoportable, embutida siempre en aquel abrigo verde que no se debía quitar ni para dormir.

Y llegó el día de la vuelta a Moscú. Faltaban unas horas para coger el tren y yo pensaba dedicar la mañana a hacer algunas compras en una de esas tiendas de dependientas antipáticas como bull-dogs, herencia soviética. Llamaron a la puerta de mi habitación. Era Leo. Venía un tanto encolerizada.

La razón de su cólera, según me explicó mientras me escrutaba con sus ojos torvos, era que la guía se negaba a llevarla a un palacio que faltaba por ver y que se encontraba a las afueras de San Petersburgo. Se había aprendido de memoria la guía y no quería perderse una sola moldura histórica. Me propuso a mí que la acompañara (previo pago), porque tenía miedo de coger un taxi sin saber el idioma. Yo le dije que no. Ella insitió. Le dije que podíamos perder el tren porque los taxis no funcionaban allí de una forma regular y fiable. Volvió a insistir en que ella no se iba de San Petersburgo sin ver ese palacio y me exigió que la llevara. De nuevo me negué. Entonces empezó a gritarme desaforadamente toda una serie de incoherencias, entre otras, mi terrible falta de interés por la cultura y toda una serie de lindezas. La acompañé hasta la puerta. Se fue dando un portazo.

Unas horas después, cuando me disponía a sacar la maleta para ir a la estación, escuché un alboroto de gritos en el pasillo. Abrí la puerta de la habitación y curioseé a ver qué pasaba. Leo estaba en el mostrador de la "dezhurnaya" (empleada de guardia que se dedica la vigilancia de planta en los hoteles y residencias) y ambas gritaban como posesas ante unos cuantos testigos incapaces de intervenir. Una en español y la otra en ruso, con lo que no había comunicación posible. Salí. Leo me vió y por primera vez vi una mirada suplicante en sus ojos. Casualmente iba dirigida a mí. Pregunté qué pasaba y al ver que alguien podía facilitar la comunicación ambas se avinieron a hablar.

Resultó que Leo había arrancado un cuadrito muy mono que había en su habitación, enmarcado con primor, y se lo quería llevar como recuerdo porque pensaba que era una oferta del hotel a los clientes. Resultó que la "dezhurnaya" la había pillado in-fraganti. Resultó que el cuadro en cuestión, era el plan de evacuación del hotel en caso de incendio, lo cual es muy decorativo y tal y seguro que hace mejor servicio fuera del hotel, claro.

Así que me tocó convencer a la "dezhurnaya" de que Leo no sabía lo que era el cuadro y que no había actuado con mala fe, sino ingenuamente, y que la dejara irse, sin el cuadro, claro. Mientras, Leo insistía en que "¿qué más les daba que se llevara ese cuadrito como recuerdo?", pero yo traducía lo que más convenía (o sea que no traducía), no lo que ella decía, claro. Al final, la "dezhurnaya" hizo como que se creía lo que yo decía, y sin mediar soborno (lo cual es todo un ejercicio de buena voluntad) la dejó marchar.

En el tren Leo hizo crack. Yo no estaba presente porque ocurrió en otro compartimento, pero me contaron que comenzó a llorar desconsoladamente y contó su historia. Había tenido un hijo, homosexual, y ella, al descubrir aquello, se negó a aceptarlo y lo echó de su lado para siempre. Hacía un año que su hijo había muerto de SIDA. Desde entonces, llevaba siempre puesto aquel abrigo de paño verde que había pertenecido a su hijo.
12/05/2004 10:17 Enlace permanente. Tema: Personales Hay 8 comentarios.

13/05/2004

Galina

"Budet voiná, budet voiná". "Habrá guerra, habrá guerra" Repetía maquinalmente aquel hombre mayor, que había luchado en la guerra ganada en el 45 y había sobrevivido al cerco de Leningrado. Galina, su hija, me decía que no le hiciera caso, que estaba mayor y ya se le iba la cabeza.

Sin embargo, mientras me acompañaba a su casa en el autobús, me había hablado del miedo, del miedo tremendo que sentía a salir en San Petersburgo más tarde de las seis. Terror cuando veía aproximarse a algunos hombres jóvenes. Y también me prevenía a mí que no abriese la puerta del hotel a ningún desconocido, que preguntase siempre antes, que en mi hotel habían asesinado a un hombre hacía poco. Ella también tenía sus miedos.

Había venido a buscarme al hotel. Yo la había llamado para comunicarle que traía una carta para ella de parte de un pianista que había estado hospedado en su casa hacía unos tres años, mientras estudiaba piano en S.P. Ella se puso muy contenta y enseguida me invitó a cenar a su casa. Era de la minoría turca, morena y afable. De una amabilidad antigua, incluso excesiva para lo que estamos acostumbrados. Inmediatamente pasé a ser su invitada, y eso conllevaba hacer lo posible por que yo me sintiese bien y tratarme a cuerpo de rey.

Yo ya iba mentalizada a no ponerme escrupulosa porque conocía unas cuantas casas rusas y no se distinguían precisamente por su limpieza, o por lo que nosotros, los del sur, entendemos por limpieza. Y me sorprendió encontrarme con una casa cuidadísima, encerada, limpia hasta los extremos. Galina se debía pasar el día sacando brillo, porque los productos de limpieza que tenían en aquella época por allí no eran muy efectivos, que se diga. Ni una sola cucaracha salió a saludarme, como suele ser la costumbre.

Galina resultó ser una cocinera excelente, que de cualquier cosa hacía un manjar. Yo sabía que estaba comiendo "Bushkie nozhki" (muslitos de Bush, el anterior presidente, que había enviado a Rusia, como ayuda humanitaria, excedentes de muslos de pollo congelados para paliar la difícil situación económica), pero aquello sabía a gloria. Fue allí también donde probé por primera vez el arenque crudo (excelente), al que luego me aficioné.

Y el veterano de la guerra del 40, que me preguntaba con una curiosidad casi de niño por mi país, tan lejano, y se acordaba del país de origen de sus antepasados, también tan lejano, comparándolo con el mío, seguía repitiendo su obsesión por la guerra ante el fastidio de su hija.

Me acompañó de nuevo al hotel, muertecita de miedo, porque era un poco tarde. Yo no había encontrado el momento para darle el sobre, y allí, dentro de mi habitación, después de haber sido ambas escrutadas por la "dezhurnaya", se lo entregué. Ella sabía lo que contenía, yo también. Dudó si aceptarlo o no, lo ví en sus ojos, pero debía hacerlo porque también contenía una carta del pianista, a quien ella había tomado mucho cariño. Lo tomó con precaución, con miedo de lo que yo pudiera pensar de ella. No lo abrió, no era necesario.

Entre la necesidad y la dignidad. Las dudas la corrían por dentro y se notaba su lucha interna. En el sobre había dinero, unos doscientos dólares, que para ella representaban casi una pequeña fortuna y la posibilidad de comer un poco mejor en aquellos tiempos de miseria y pobreza, pero le daba una tremenda vergüenza aceptarlos. Como si por eso perdiese su dignidad, como si perdiese lo que ella era. Bajó la mirada, se despidió de mí deprisa, con su afabilidad antigua y se fue.

Sé que llegó bien porque la llamé. Lo que no quiero ni imaginar es el calvario que pudo pasar durante el viaje de vuelta, entre las dudas, la vergüenza y el miedo.
13/05/2004 11:09 Enlace permanente. Tema: Personales Hay 6 comentarios.

Prestigios y evoluciones

beethoven.jpegAndaba asustada pensando que la música de la próxima boda real iba a ser la compuesta por Nacho cano, pero no. Eso (y digo "eso" porque escuché un trozo y me pareció pasteloso y pretencioso) es un regalo, pero en la ceremonia se escuchará música clásica religiosa (porque la iglesia no quiere que se escuchen las marchas nupciales de Wagner y Mendelson, que no son lo bastante pías). Así que se oirá un repertorio bastante adecuado, Tomás Luis de Victoria, Handel, Bach, Mozart, Haydn etc. Cuidan bien que la elección de la música no ponga a los melómanos en pie de guerra y declaren la III República, que son pocos pero bien fieros, que los he visto yo pelear a dentelladas en los foros por quíteme usted ese Schubert.

El caso es que ahora les ha dado a algunos por pasarse a la clásica o algo parecido, cuando en lo suyo tenían su terreno y lo hacían bien con características correspondientes. Pero claro, la clásica se supone que da "prestigio", eso que mola tanto.

Miguel Bosé decía el otro día que para su último disco se había inspirado en Beethoven y otros clásicos y eso le había hecho "evolucionar" hacia un tipo de música más elaborado y maduro. El caso es que escuché su single y era un bodrio soso y sin gracia alguna que parecía más bien una balada de Bustamante. Me pregunté si Beethoven de verdad lleva a eso. No sabía que tuviese unos efectos secundarios tan terribles. Creo que me abstendré de escucharlo una temporada por si acaso.

El caso es que en su medio Cano y Bosé no están mal. Miguel Bosé sacó hace años un LP, XXX, que a mí me gustaba bastante (aunque es lo único que me gusta de él), y algunas canciones de Mecano están bastante bien. Pero si se ponen en este plan divino y megatranscendental prefiero quedarme con las Azucar Moreno, que son lo que son y punto, pechugas y cuerpazos raciales, pero sin rollos pretenciosos.
13/05/2004 12:44 Enlace permanente. Tema: Triscando Hay 15 comentarios.

14/05/2004

Cyberinsultos

Acabo de entrar en Esponjiformes y había uno que andaba por ahí insultando. Vamos, lo normal en estos casos. Que hay que hacer algo para sacarle rendimiento a la tarifa plana. Y usaba los términos clásicos en el insulto, que son de un arcaico considerable teniendo en cuenta que se llevan siglos usando y ya están bastante manidos. El caso es que pienso ya desde hace tiempo que habría que innovar insultos que se adapten a las nuevas tecnologías, por eso de que somos internautas, frikis, modernos, blogers y tal.

Por ejemplo, para sacar esa mala leche que todos llevamos dentro, se puede decir "chúpasela a un byte" o "qué te folle un plugging". Más técnico quedaría un "métetela por el BIOS" o "sois unos firewall de mierda".

Hace ya tiempo que tengo en mente eso de adecuar los insultos a los nuevos tiempos, e incluso lo he propuesto alguna vez, pero nada, que la gente sigue aferrada a sus tradiciones ancestrales mentando a madres y familiares cuando, realmente, lo que duele de verdad es que te mienten al Disco Duro. Porque eso de "me cago en tu puto Disco Duro y la tarjeta gráfica" suena fuerte, joder. Es hasta traumático.
14/05/2004 23:35 Enlace permanente. Tema: Triscando Hay 17 comentarios.

18/05/2004

Milagros onomásticos

Ayer estuve cometiendo fallos gravísimos que me impedirán entrar en la senda de los elegidos. Resulta que, en vez de leer a Joyce, que es lo que tenía que estar haciendo por eso de culturizarme, estuve viendo el programa "Gente" tumbada en el sofá, mientras me bebía un yogur líquido buenísimo al que me he aficcionado ultimamente. Y no debería desvelar este pecado, esta debilidad frente a los cotilleos, porque no queda bien ser tan terrenal en este mundo en el que todos son tan transcendentales, espirituales y etéreos, como elfos que no mean, sino que miccionan por evaporación de líquidos cuando se ponen al sol. Una suerte ser un elfo de esos, sobre todo por lo que se ahorran en papel higiénico.

Y en el programa, aparte de cotilleos varios más o menos aburridos, (ya no hay escándalos tan molones como los de antes) hubo una noticia que me llamó la atención. Una pareja anónima salía diciendo que le había puesto a su hija Letizia. Sí, con zeta también. Y se lo habían puesto en honor a la Leti, claro. El caso es que la elección del nombre, teniendo en cuenta la influencia de los medios, el glamour etc. no me asombra porque hay como una especie de furia en Letiziar a las niñas recién nacidas. Lo que me dejó KO fue el razonamiento de los padres de la criatura Letiziada en cuestión. Dijeron que le habían puesto ese nombre porque no era un nombre cualquiera, sino que pertenecía a la realeza, a una princesa. Y añadieron que esperaban que su hija saliera culta e inteligente, como Letizia, o sea, que el nombre tuviera propiedades mágicas o fuera milagroso. Incluso es posible que produzca mutaciones genéticas que lleven a la tan deseada inteligencia, porque la materia prima original no parece muy afortunada.

¿Se sabe ya si llamar a un niño Froilán ha dado resultados milagrosos en estos años? Habría que hacer un estudio, por si acaso.
18/05/2004 12:26 Enlace permanente. Tema: Triscando Hay 26 comentarios.

23/05/2004

Gritos

Gritos. Se ¿habla? a gritos. Una costumbre muy española.

Hace ya un par de semanas que veo un programa de tv que se llama "Padres en apuros" o algo así y vengo constatando que existe la costumbre de gritarse, no la de decir las cosas. Y luego vienen las quejas de que los niños hablan a gritos, pero es que los padres ya hablan así y los pequeñajos aprenden por imitación.

El otro día lo notaba en un supermercado, no con españoles, precisamente, aunque para el caso es lo mismo, porque no hablo de una nacionalidad en concreto, sino de una actitud que en España se da mucho, aunque también en otros lugares. La madre hablaba a gritos y el niño respondía a grito pelado, quizás porque es eso lo que ha aprendido, forma parte del código de comunicación.

No sé si se deberá al hecho de que en muchas ciudades españolas los padres -para hacerse oir a través del ruido de los martillos neumáticos, al televisión a todos trapo, los CD de los coches con los graves dando golpes, los coches, las máquinas de café de los bares, la charla incesante a gritos de otros por la calle y los camiones de la basura- se acostumbran a gritar como descosidos en mitad de la calle. Puede que sea, también, que el nivel de decibelios tan exagerado que soportan los oidos sea tan alto que acaba por ensordecer, y uno, al no oirse grita más. El caso es que se nota la diferencia en cuanto el oido se hace al silencio o al ruido ligero. Tanto grito de mayores y pequeños resulta bastante insoportable.

Me pregunto qué pasará si el nivel de ruido sigue aumentando. Porque el ruido aturde, desconcentra, molesta mucho, consigue poner nervioso al más tranquilo. Creo que un niño que desde bebé soporta una gran cantidad de ruido se incorporará al caos del ruido de una forma poco reflexiva y con falta de concentración al tener que estar pendiente a la vez de tanto estímulo exterior que no sabe de dónde viene.

Y a mí me gusta oir el silencio. Ese silencio que no existe, porque siempre hay pequeños ruidos, viento, lluvia, pájaros, árboles, el vecino que cierra la ventan, un coche que se aproxima, niños que juegan, gente que se encuentra y se saluda, risas. La naturaleza es así, con ruido, pero no excesivo. El silencio casi auténtico lo oí en un país centroeuropeo donde los perros no ladraban y los niños no lloraban, aunque a mí tampoco me gusta ese "silencio". Creo que el silencio excesivo es tan antinatural y perjudicial como tanto grito sin venir a cuento.

Me temo, de todas formas, que los gritos van en progresión geométrica. Mientras más griten unos más gritarán los otros para hacerse oir en la sinfonía improvisada dodecafónica que se montan a diario. Al final, conseguirá hacerse oir, y sus palabras serán tomadas como profecías,( porque no se oirán otras, claro), el más sordo que tenga los pulmones más potentes. La selección natural va por ahí.
23/05/2004 20:19 Enlace permanente. Tema: Triscando Hay 10 comentarios.

24/05/2004

Periféricos del Evento

Estos días he tenido la oportunidad de asistir desde mi sofá a un espectáculo interesante. Y no, no me refiero al Evento en si, sino a lo que rodeaba el evento. El peloteo contínuo y absoluto de la prensa al poder, de la prensa a la prensa y de la prensa a si misma. O sea, el autobombo de la prensa con eso de que la futura reina es periodista.

Ya estaba acostumbrada a que la prensa se autoalabase todo el rato, pero en esta ocasión han llegado a los extremos. Además, teniendo en cuenta las muestras de heroísmo que han hecho mojándose para sacar la foto, ya se han instaurado como héroes de leyenda en plan Roland y el Cid. Claro que no se lo vamos a discutir. Si son ellos quienes tienen la palabra.

Y es que el mundo necesita héroes. Y los periodistas van siempre detrás de la verdad, claro, porque no sirven a los intereses de sus medios, que son, por otra parte, absolutamente desinteresados y no tienen intereses econónimos ni de poder. No hay más que leer cualquier medio, del signo que sea, para saber que son absolutamente neutrales.

El caso es que tanto peloteo a la profesión de periodista, tanta alabanza, y tanto lamerle las botas al poder, sea el que sea, sólo tiene parangón en el mundo de las bitácoras. ¿Seremos todos periodistas? Vamos con un poco de demagogia mañanera, que mola. Y diré, con tono afectado (incluso más que la abuela Menchu) por eso de solidarizarme con la prensa, tan incomprendida, y con esa maravilla de profesión de raza y eso, como muy étnica: TODOS SOMOS PERIODISTAS
24/05/2004 11:24 Enlace permanente. Tema: Triscando Hay 48 comentarios.

27/05/2004

Viviendo en arte

Todo es arte, sí. Estoy convencida de ello. Y mi vida es una obra de arte, eso por supuesto. Porque todas las vidas son obras de arte. Así que cualquier cosa que haga es arte y no me lo discutáis, por favor, que todos somos unos artistas.

Por ejemplo, esta mañana estaba vomitando, y mientras casi se me salía el estómago por la boca pensaba que estaba haciendo una obra de arte y que era una lástima no tener una cámara de vídeo digital para inmortalizar el momento y que todos lo pudieran compartir. Porque fue un momento único, de una transcendencia sublime, que evidenciaba la desesperación humana y el sufrimiento del ser ante su destino cruel e incierto.

Y si añadimos al sufrimiento del exceso de ácido clorhídrico el sufrimiento de artista incomprendida tenemos una tragedia. Y si además añadimos la impotencia que se siente al no poder expresar delante de un público, deseoso de ver y sentir el arte, el momento transcendental del vómito por falta de medios técnicos ya tenemos una agonía, lo cual es aún más artístico, claro.

Se perdió para el futuro de la humanidad un momento único. Es un daño irreparable que las futuras generaciones lamentarán. Qué dura es la vida del artista.
27/05/2004 11:52 Enlace permanente. Tema: Triscando Hay 22 comentarios.

31/05/2004

Detergente para principios

nostalgia-juguetes-ajax.jpegNo sé quién estaba el otro día hablando por ahí de valores y principios y lo que mola tenerlos y heredarlos. A uno se le llena la boca de orgullo racial en cuanto pronuncia estas palabras mágicas. Yo también quiero unos, que no estén muy mal de precio y no encojan al primer lavado. Porque eso es lo que tienen los principios, que son muy blanquitos y se ensucian enseguida. Y al lavarlos encojen un montón, y se vuelven a ensuciar además al primer revolcón por el barro.

Y bueno, que encojan se puede soportar si uno no se pone a engordar mucho, pero hay algunas manchas que resisten, las jodidas. Y los detergentes convencionales, nada, que no hacen milagros. Y siguen las manchas ahí, y uno tiene que intentar cambiar de principios o heredar otros, que mola eso de que le salgan antepasados a uno con principios antiguos y tal. Lo malo es que cuestan un montón, y lo peor es saber llevarlos, porque para llevar unos principios relucientes uno tiene que estar muy convencido de que son lo mejor que hay, claro, y desechar los antiguos. Es como la moda.

Ando buscando un detergente para principios que quite las manchas y respete las fibras, y ya puestos, que no sea nocivo para el medio ambiente. Es por eso de ahorrar y tal. Que no estamos para dispendios de andar cambiando de modelito de principios cada dos por tres. Si no hay detergente adecuado no me compro los principios, por eso de que para llevarlos sucios mejor ir a pelo, que es más ecológico y natural.
31/05/2004 19:17 Enlace permanente. Tema: Triscando Hay 13 comentarios.




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Mayo 2004 | grullas
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