grullas

¿O eran avestruces?

Se muestran los artículos pertenecientes a Febrero de 2005.

11/02/2005

Veinticuatro, coma, nueve

Uno de los tópicos más comunes que se encuentran por ahí es el de "hay siete mujeres por cada hombre en el mundo". A veces, los más modestos lo rebajan a "cinco mujeres", lo cual es un detalle, pero no deja de ser interesante que ese dato se repita desde hace años, aunque la demografía mundial haya cambiado, y el número de "siete" se mantenga intacto.

Lo suele decir, casi siempre, un hombre que así defiende su posición de imprescindible, ya que, es evidente que siete mujeres en el mundo están como locas por conseguir sus servicios. Siete mujeres mayores de setenta años, se supone que locas por el especimen en cuestión.

En algunos países puede que tras tremendas guerras y enfermedades haya un hombre por cada siete mujeres, pero la media mundial no creo que sea así. Si acaso, digamos que hay más ancianas que ancianos, ya que la mujer que sobrevive vive más años, aunque tampoco está tan claro, ya que muchas de ellas mueren de enfermedades debido a que en muchos sitios aún se dispensa una mayor atención sanitaria a los hombres que a las mujeres, al ser consideradas estas como inferiores. Por ejemplo, en el Tibet, aún hoy en áreas rurales (el Tibet profundo, evidentemente, no el más desarrollado), a las mujeres que están de parto se las expulsa fuera de la tienda, aunque nieve, y en ocasiones se las envía al establo, ya que dar a luz se considera una "acto impuro". Marco Polo, sin embargo, hablaba del Tibet como de un país donde las mujeres eran libres, ya que consideraba la poliandria como una forma de libertad sexual, sin saber que esos matrimonios eran impuestos (dos hermanos se casaban con la misma mujer para evitar que se dividiese el patrimonio familiar). En fin, hay visiones para todo.

Pero bueno, si me dicen que somos siete mujeres por cada hombre yo me lo creo. Da gusto ver al que lo dice con los ojos brillantes, sabiéndose vencedor del momento porque ha aludido a una estadística totalmente verídica e incontestable que circula por ahí desde hace años y nadie sabe con exactitud se dónde ha salido. Ya se imagina, mientras lo dice, él, que con dificultad quizas se aparee tres o cuatro veces al año -y eso si hay suerte, los orangutanes una vez cada cinco años, por lo que pueden darse por afortunados- a siete mujeres con tacones de aguja y balones de rugby esperando en la puerta de su casa a que él se digne ocuparse de ellas.

Y a mí me gusta ver a la gente feliz, con ojos brillantes, sonrisa de oreja a oreja y el pecho inflado de triunfador omnipotente, así que he decidido que esa estadística que se ha quedado estancada desde hace años, tiene que evolucionar. Caballeros, no hay siete mujeres por cada hombre, ese dato está obsoleto: hay veinticuatro, coma, nueve mujeres por cada hombre.

Hala, que ya se pueden poner a esperar sentados en las puertas de sus casas a que a cada uno le aparezcan las veinticuatro, coma, nueve mujeres que les corresponden.
11/02/2005 12:46 Enlace permanente. Tema: Triscando Hay 104 comentarios.

25/02/2005

Post Valium

¿No decía yo que no iba a contar mi día a día? Pues ahora me apetece llevar la contraria. Preparaos para sesiones de tortura intensiva con bostezos de cincuenta segundos, lo menos.

Mis días tienen dos horarios para comenzar, que los marca un encantador reloj biológico de sonrisa fácil y boca hambrienta. Sea a las cinco de la mañana, sea a las siete y media. Me levanto dormida y con el sentido del equilibrio un tanto torpe, por lo que tengo que hacer verdaderos esfuezos para no darme de hostias con las puertas. Y el miedo de que esa torpeza cause algún accidente al reloj biológico me hace espabilar y despertarme. El reloj biológico come, es atendido en sus necesidades y una vez acostado de nuevo intento irme a dormir otra vez, pero no es posible, porque el reloj biológico tiene ganas de comenzar el día a pleno rendimiento y protesta. Entonces me llevo al reloj biológico al salón, a su parque, con sus juguetes y yo me tumbo en el sofá, a su lado a ver si hay suerte y se duerme y me puedo dormir yo también, pero el reloj biológico, que sabe que estoy ahí, no deja de mirarme y protestar cuando se le cae el chupete, (cada dos minutos), por lo que mi periplo en el sofá es accidentado, y al final acabo levantándome con sueño, pero sabiendo que no podré dormir. Desayuno un brebaje un poco asqueroso que no detallaré, pero no puedo desayunar otra cosa más normal porque tengo prohibidos el café y la leche de vaca. Y me ducho, sí, eso todos los días y fiestas de guardar, e incluso en Cuaresma. Y miro por la ventana y hay nieve y sol, y está todo muy bonito, pero hace un frío del carajo y sólo de pensarlo no me entran ganas de salir. Aunque saldré, claro. Me tengo que vestir con ropa deportiva, más bien ligera, y con pantalones de deporte estilo pirata, que dejan mis tobillos y parte la pierna al aire, salgo, llevando conmigo el carrito con el reloj biológico en dirección a la consulta del preparador físico. Hace -3 o así. Y yo con los tobillos al aire...

Llego a la consulta y el preparador físico aún no ha llegado. Espero y llega diez minutos tarde. Esta vez se excusa y no le digo nada, pero me hace gracia que una vez que yo llegué tarde bromeara con que los españoles somos muy impuntuales. Y yo le dije que sí, que claro, que muy bien lo que diga, que con mi reloj biológico tengo razones más que fundadas para llegar tarde, ya que no es fácil salir a la hora, pero que seguro que tiene toda la razón y aún más. Es flamenco. Y de una forma perversa, cada vez que lo veo se me asoma a la cabeza traviesamente la canción de Brel "Les flamandes".

Y mientras recupero los abdominales el reloj biológico protesta porque me quiere ver y claro, yo estoy en el suelo o a cuatro patas, en posturas no muy dignas, todo hay que decirlo, y no alcanza a verme. Y Jim se encarga de ponerle el chupete mientras le dice "bodibodibodi", que no sé qué podrá significar. Y casi me entra la risa de ver a un pedazo de tío enorme, de dos metros, haciéndole tonterías a mi reloj biológico para entretenerlo.

Y vuelvo a casa baldada. Ya han pasado cuatro horas y el reloj necesita comer. Y come. Y después quiere brazos y jugar. Y voy haciendo cosas diversas mientras lo atiendo. Chupete arriba, chupete abajo. Me conecto, me desconecto. Escribo un mail. Lo paso a borrador porque no puedo terminarlo. Voy escribiendo los mails y los post a trozos. Teléfono, cartero, farmacia. Catálogos y culebrón infumable mientras le doy de comer.

¿Cómo va el bostezo?

Para mí es un alivio contaros esto ya que hoy no tengo nada que decir pero ando de lengua fácil. Vamos, que tengo que decir lo que sea, y mientras más intranscendente mejor porque no me apetece pensar lo más mínimo, y menos subirme a las alturas etéreas sublimes esas que se ven tanto por los blogs (A lo máximo que soy capaz de subirme es a un árbol, y eso porque en mí aún queda el recuerdo subsconciente de mis antepasados monos, a quienes les debo una agilidad considerable y el gusto por los plátanos). Y así me quito de encima la carga de no poder publicar post por exigirme algo a mí misma que no sé ni lo que es. Porque, en fin, a estas alturas, y sabiendo que nunca he podido acceder a dominar las reglas de la gramática, que otros usan holgadamente, no me voy a estar pidiendo lo que nunca voy a conseguir.

Suena Sam Cooke, "Good Times". Y ahora me voy a pasear por el sol de nieve al reloj biológico, de sonrisa encantadora y mirada profunda por las calles de clos, ante casas de ladrillos rojos y fachadas modernistas de Maison de Maître. Y luego prepararé el árduo fin de semana de visitas que me espera, pero eso ya no lo cuento porque tengo piedad, criaturas.

Creo que este post Valium puede ser magnífico para cuando tengáis una noche de insomnio. Es que siempre me acaba saliendo la vena solidaria. Una que es así de bueníssssima y maravillossíssima. Algún día contaré mis obras de caridad y eso.

Aclaro que nunca como filetes rebozados.
25/02/2005 13:25 Enlace permanente. Tema: Triscando Hay 6 comentarios.

26/02/2005

A Change is Gonna Come

cooke.jpgY reía, reía y jugaba con mi criatura mientras escuchaba música. Le gusta verme hacer payasadas, ríe, le gusta verme bailar. Se me queda mirando con esos ojos llenos de curiosidad y me lanza sonrisitas coquetonas mientras yo, a riesgo de darme una buena hostia escurriéndome en el parquet, le hago figuras un poco torpes, pero con muha iniciativa. Y entre cha cha chas, twist y mambos varios, mientras descanso un poco mis piernas, últimamnte poco acostumbradas al ritmo de baile que les imponía antes, aparece él.

Apareció de improviso. De repente, esa canción llamó mi atención hasta el punto de que me quedé quieta, parada, y me senté mientras la mente se me iba muy lejos, lejos en la distancia y el tiempo, como si respirara cincuenta años años atrás.

La volví a poner otra vez, y otra como hipnotizada y supe que esa canción era "algo". Triste, esa tristeza, esa profundidad, esa melodía, esa belleza en la modulación de la voz, en cómo lo dice. Y busqué, busqué en internet. Y supe que en 1964 Sam cooke había muerto asesinado, en extrañas circunstancias, por la dueña de un motel, que, en teoría, actuó en legítima defensa de terceros cuando una joven acusó al cantante y compositor de haberla secuestrado e intentar violarla en dicho motel.

Y supe, sin haber leído aún sobre ello que esa canción, de alguna forma era una de sus últimas canciones, como un epílogo. Porque se notaba que era un epílogo, porque no podía ser de otra forma.

Y sí, fue una de las últimas canciones que escribió, poco antes de caer bajo los disparos y ser rematado con un bate de baseball.

A Change Is Gonna Come
(Sam Cooke)
As Performed Sam Cooke (1964)

I was born by the river in a little tent
And just like the river, I've been running ever since
It's been a long time coming
But I know a change is gonna come

It's been too hard living, but I'm afraid to die
I don't know what's up there beyond the sky
It's been a long time coming
But I know a change is gonna come

I go to the movie, and I go downtown
Somebody keep telling me "Don't hang around"
It's been a long time coming
But I know a change is gonna come

Then I go to my brother and I say, "Brother, help me please"
But he winds up knocking me back down on my knees

There've been times that I've thought I couldn't last for long
But now I think I'm able to carry on
It's been a long time coming
But I know a change is gonna come

Una canción en la que Sam Cooke, que fue detenido por los disturbios causados tras serle denegado el registro en un hotel, expresa su dolor por la segregación racial y su esperanza de que la situación cambie. Canción inspirada al escuchar "Blowing in the wind", de Bob Dylan, porque pensó que "no podía ser blanco quien había escrito una canción así". Los beneficios de esta canción fueron donados a la Fundación de Martin Luther King.

Y me pregunto, cuando la escucho, cuando percibo tanta belleza, cómo pudo morir así, de una forma tan absurda. Y más allá de si la joven que lo acusó de querer violarla mintió o no (parece ser que era una prostituta, lo cual no exime, por supuesto, a un violador, pero surgen más dudas sobre el caso), y más allá de si él fue culpable o no de un acto tan repugnante, no acabo de salir del estupor que me produce una muerte tan cutre, tan desolada y tan estúpida para alguien capaz de componer canciones "así".

La belleza y lo cutre se rozan, se entremezclan de una forma que da vértigo. Y yo sigo asombrada, hipnotizada y escucho su voz una y otra vez, como modula cada palabra que canta, esa ligera forma de quebrarse. Belleza, belleza, y no quiero ver, no puedo ver lo cutre que hay debajo. "Lady, you killed me", parece que fueron sus últimas palabras. Y suena hermoso, bello a rabiar en la cutrez desesperada.
26/02/2005 00:02 Enlace permanente. Tema: Personales Hay 16 comentarios.




Temas



Archivos

Enlaces

Personales

Otros

 

 
Febrero 2005 | grullas
Blog creado con Blogia. Derechos de autor con . Estadísticas. Suscribir RSS. Admin.
Blogia apoya: Fundación Josep Carreras, y Evento Blog España. Vota en los Premios Bitacoras.com [Blog Oficial en LaInformacion.com]